Dormir es un acto doble. Carnal, por un lado; onírico, por otro. El cuerpo que duerme, y el que sueña. Por el momento, concentrémonos en lo primero. Cuerpos dormidos, puramente dormidos, por puro vencimiento físico.
Fragilidad e indefensión del cuerpo dormido, que acaso sueña, indiferente a la mano que los captura en el lienzo. Como vendiéndonos su alma, frágil e indefensa. Porque un cuerpo que duerme no está mostrando una cara al mundo, la cara con la que nos vestimos cada día para salir al mundo. De ahí que en muchas ocasiones, el pintor capture estos cuerpos dándonos la espalda. Simplemente por pudor, que el durmiente agradece y que el espectador lamenta.
Les invito a este paseo de vencidos por Morfeo:
Fragilidad e indefensión del cuerpo dormido, que acaso sueña, indiferente a la mano que los captura en el lienzo. Como vendiéndonos su alma, frágil e indefensa. Porque un cuerpo que duerme no está mostrando una cara al mundo, la cara con la que nos vestimos cada día para salir al mundo. De ahí que en muchas ocasiones, el pintor capture estos cuerpos dándonos la espalda. Simplemente por pudor, que el durmiente agradece y que el espectador lamenta.
Les invito a este paseo de vencidos por Morfeo:
... de Egon Schiele
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| Sleeping Child (1910) |







