Durante estos días, asisto a un curso sobre impresionismo y postimpresionismo, que se celebra en la ciudad de Ronda (Málaga). Me gustaría disponer de tiempo para hacer eco de todo ello aquí. Pero no es precisamente tiempo lo que me sobra últimamente, y debo emplazar para ocasiones más distendidas a Constable, a Turner, a Corot, a Jongkind, a Manet...
No obstante, la obra de uno de ellos, dadas las circunstancias, no admite demora. El nombre de Frederick Childe Hassam (1859-1935) sólo me resultaba familiar por pertenecer al grupo de pintores norteamericanos conocidos como "Los diez". Grupo al que me he referido en un par de ocasiones abordando la obra de Edmund C. Tarbell y Joseph DeCamp.
Childe Hassam viajó en cinco ocasiones a Europa. En uno de esos viajes, llegó a España, donde pintó seis lienzos. Dos de ellos, de la ciudad de Ronda. ¿Interés? Mucho. No se trata, al menos a mí no me lo parece, de la visión romántica de un americano que ve nuestro país a través de los espejos deformantes con que los franceses lo habían pintado antes. En ellos, no hay rastro de "Carmen". Es la obra de un pintor que se detiene ante la Iglesia de la Merced (mal titulada por el autor, en realidad, pues no se trata de una catedral), y la pinta. Tal cual, sin añadirle un "color español". De la misma manera que la escena de la Plaza de la Merced no es una impostura, no hay sesgo interpretativo. No vemos al bandolero a la vuelta de la esquina, ni un tablao flamenco, ni hay una "belleza" a la española.
En estas dos obras, respira la Ronda que conozco, y que, después de siete años aquí, yo también despediré.
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| Cathedral at Ronda, 1910 |
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| Plaza de la Merced, 1910 |
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