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domingo, 9 de marzo de 2014

Las durmientes de Courbet

En los tiempos en los que el arte tenía un componente provocador hoy ya prácticamente perdido, el pincel de Gustave Courbet (1819-1877) era, sin ningún género de duda, uno de los más transgresores. Seguramente, todos tenemos presente El origen del mundo (1866), actualmente expuesto en el Musée d'Orsay. Pero del mismo año, con las mismas ínfulas libertinas de las que a menudo hacía gala cuando pintaba a la mujer, es esta pareja de durmientes.

Le sommeil, Gustave Courbet (1866)
Le sommeil, a menudo conocido con su título en inglés The sleepers (1866)
El realismo de Courbet se mantuvo siempre al margen del arte oficial gracias al apoyo de unos cuantos coleccionistas. Sus desnudos poco tenían que ver con las ninfas de pálida desnudez de los academicistas del Salón, ya que incide de forma plena en la sensualidad y belleza real del cuerpo de la mujer. Contrastan dos tonos de piel, dos tipos de peinado, entrelazados con claras reminiscencias lésbicas.

Pintado a petición del diplomático del imperio otomano Khalil Bey (1831-1879), éste adquiriría además otros cuadros, entre los que se encontraban obras maestras como El origen del mundo, antes citada; El baño turco, de Ingres; o El asesinato del obispo de Lieja, de Delacroix. Su adicción al juego le originó enormes deudas que tuvo que subsanar vendiendo su colección de arte en una subasta en París en 1868. El diplomático había dado muestras de tener un gusto exquisito en la adquisición de arte, y pésimas habilidades como jugador.

En: Arte

domingo, 24 de noviembre de 2013

Trozos de basura recomponen la dulce siesta de Bonnard

Este sábado aproveché, en el único hueco disponible del fin de semana, para escaparme un rato al Museo de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC), donde siempre encuentro alguna propuesta interesante y un montón de nombres por descubrir.

Me llamaron la atención varios artistas, entre los que hoy voy a centrarme en el brasileño Vik Muniz (São Paulo, 1961). Este artista es conocido, entre otras cosas, por reinterpretar pinturas clásicas. Su estilo no deja de ser paradójico, ya que su técnica bebe del arte povera en cuanto a los materiales que emplea, aunque es radicalmente opuesto a su implicación artística, que lo acerca más al pop art.

Es también, en cierta manera, impresionista. De lejos, podía distinguir una muchacha recostada, en la misma pose que el Hermafrodita durmiente que se encuentra en el Louvre. Pero a medida que nos vamos acercando, descubrimos su abstracta "pincelada". Recortes de revistas conforman una Siesta que emula la de Pierre Bonnard. Una vez que estamos frente al lienzo, ya no hay formas, sino una ingente cantidad de papeles rotos: retales de una sonrisa, un ojo cercenado, la cabeza de un cerdo, titulares, incluso el rostro de la Venus de Botticelli entre otros rostros interrumpidos...

Copia romana de Hermafrodito, del siglo II de un original griego. Colchón esculpido por Bernini (1620)
El Hermafrodita durmiendo, que inspiró la obra de Bonnard


La sieste, Pierre Bonnard (1900)
La siestePierre Bonnard (1900)


Siesta after Bonnard, Vik Muniz (2011)
Siesta after BonnardVik Muniz (2011)

Mi curiosidad por el artista me ha llevado a descubrir muchos juegos parecidos, de los que rescato el que sigue, que añado a mi álbum de durmientes. Pertenece a la misma serie que el que se halla expuesto en el CAC, Pictures of magazines.

La bacante, Gustave Courbet (ca. 1844-47)
La bacanteGustave Courbet (ca. 1844-47)


La bacchante after Courbet, Vik Muniz (2011)
La bacchante after CourbetVik Muniz (2011)

Web: http://vikmuniz.net/

En: Arte

viernes, 8 de febrero de 2013

La hora sexta, sucumbir a la meridiana

Volvamos al sueño, el que ayer me pudo y al que hoy venzo. Y hablemos de un gran aliado de mi victoria: la siesta. Su nombre proviene de la sexta hora solar, la que utilizaban los antiguos romanos.

Hoy traigo aquí la habitual serie de vencidos por el sueño, como hago cada vez que no publico una entrada la noche antes. Pero esta vez, que sean durmientes meridianos, los rendidos por la fatiga del trabajo, los sucumbidos ante la delicia de una sombra bajo el calor pesado del mediodía, los reponedores de fuerzas para el resto de la jornada.


An Afternoon Idyll 
(Auguste Toulmouche, 1874)

The siesta 
(Jean-François Millet, 1866)

La méridienne ou la sieste (d'après Millet)
(Vincent Van Gogh, 1890)

La siesta 
(Pablo Ruiz Picasso, 1919)

La sieste 
(Paul Gauguin, 1892-94)

La hamaca
(Gustave Courbet, 1844)

La siesta
(Joaquín Sorolla, 1912)

The Siesta 
(Frank Duveneck, 1887)

The Siesta
(Frank Duveneck, h. 1887)

Está bien por ahora. Toca sentir la hierba, oír el silencio natural del mundo que rodea al durmiente, de arrojarse a la duermevela, y si el insomnio no lo impide, arrojarse a los brazos del sueño.
Pincha en la imagen para acceder al álbum completo

CATEGORÍAS: Arte, Pintura