Volvamos al sueño, el que ayer me pudo y al que hoy venzo. Y hablemos de un gran aliado de mi victoria: la siesta. Su nombre proviene de la sexta hora solar, la que utilizaban los antiguos romanos.
Hoy traigo aquí la habitual serie de vencidos por el sueño, como hago cada vez que no publico una entrada la noche antes. Pero esta vez, que sean durmientes meridianos, los rendidos por la fatiga del trabajo, los sucumbidos ante la delicia de una sombra bajo el calor pesado del mediodía, los reponedores de fuerzas para el resto de la jornada.
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An Afternoon Idyll (Auguste Toulmouche, 1874) |
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The siesta (Jean-François Millet, 1866) |
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La méridienne ou la sieste (d'après Millet) (Vincent Van Gogh, 1890) |
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La siesta (Pablo Ruiz Picasso, 1919) |
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La sieste (Paul Gauguin, 1892-94) |
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La hamaca (Gustave Courbet, 1844) |
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La siesta (Joaquín Sorolla, 1912) |
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The Siesta (Frank Duveneck, 1887) |
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The Siesta (Frank Duveneck, h. 1887) |
Está bien por ahora. Toca sentir la hierba, oír el silencio natural del mundo que rodea al durmiente, de arrojarse a la duermevela, y si el insomnio no lo impide, arrojarse a los brazos del sueño.
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CATEGORÍAS: Arte, Pintura









