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viernes, 12 de abril de 2013

Nulla dies sine linea

Perdón por usar un reclamo para llamar la atención sobre este artículo.


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Se trataba de una línea, atribuida a Apeles de Colofón, pintor elegido por Alejandro Magno para ensalzar su imagen. Al parecer, según nos cuenta Plinio el Viejo, no pasaba ni un solo día en que al menos pintara una línea: nulla dies sine linea.

Emblema de Gabriel Rollenhagen

Este proverbio es utilizado generalmente por los escritores para referirse al hecho de que no se debe dejar de escribir ni un solo día y, por extensión, a considerar un día perdido aquél en el que no se ha hecho nada provechoso. Me acordé de este lema, que leí por primera vez en el diario de Kierkegaard (hace de esto la eternidad y un día) cuando creé el blog, y reza como un eslogan al que, de vez en cuando, falto con mejor o peor excusa.

Con agrado y cierta envidia, no dejo de observar otros blogs vecinos que, sin citar el proverbio, usan esta idea de la creación diaria para combatir la nulidad de un día. Desactivar la crisis de los 30, o perseverar en la creación obsesiva son claros ejemplos de ello. Y no los únicos.

Pero volvamos a Apeles. La siguiente anécdota se la debemos de nuevo a Plinio, y se refiere al buen talante del pintor de Colofón en aceptar las críticas constructivas. Se dice que una vez un zapatero que visitaba su taller le hizo ver un error que había cometido al pintar el zapato de una de sus figuras. Apeles lo rectificó de inmediato. Luego, el mismo zapatero, le hizo otra observación sobre sus piernas. Pero en este caso, Apeles le respondió: "El zapatero no debe juzgar por encima de las sandalias". Seguro que habréis reconocido el origen del refrán español: "Zapatero, a tus zapatos".

CATEGORÍAS: Pintura, Historia