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domingo, 7 de julio de 2013

Verano, arena, Vivaldi, Cakó

No me gusta el verano. Esto vale como norma general.

Así que mi presente entrada no es un homenaje a esta sofocante cercanía al sol y al número de horas de exposición al astro rey. Sí a la música de Antonio Vivaldi y a la animación de arena que realizó Ferenc Cakó. De 2001 es esta animación en arena, Négy évszak (Las cuatro estaciones), de la que os pongo la parte correspondiente al verano.


CATEGORÍAS: Animación

jueves, 17 de enero de 2013

Cakó y la animación de arena

Cuando el otro día pusimos un vídeo de animación con arena, dejamos pendiente profundizar en la obra del animador húngaro Ferec Cakó. Este tipo de animación es propenso a la performance, donde podemos admirar la rapidez con que suelen trabajar este tipo de artistas (en la página web de Cakó podemos ver muchas de estas animaciones en vivo). Algunos, como Cakó, ha realizado también películas, aplicando la técnica del stop-motion, a sus creaciones con arena.

La que ponemos aquí es una de mis preferidas, Stones (2000). Con un claro paralelismo de la creación del mundo, unas manos recogen piedras que muelen con violencia. Luego, los rostros de un hombre y una mujer, el edén y la manzana. Cakó se recrea a partir de aquí en la evolución de Eva.



Os dejo este enlace alternativo para ver el vídeo.


viernes, 28 de diciembre de 2012

El laberinto de Cakó

En repetidas ocasiones hemos penetrado en laberintos: hoy propongo enfrentarnos a uno, muy acorde a los tiempos que vivimos. Se trata de Labirintus (Labyrinth, 1999), del realizador húngaro Ferenc Cakó, más conocido por sus animaciones sobre arena. El vídeo que os pongo a continuación está realizado en claymation (técnica derivada del stop-motion, aplicada a plastilina o cualquier otro material maleable), y relata el paso por un laberinto de una muchedumbre. Entre la muchedumbre, hay una parte indignada, otra apesadumbrada; los hay indiferentes y alguno que se divierte. 

¿Nos suena de algo? La muchedumbre tropieza continuamente con callejones sin salida y, lo que es peor, con los monstruos del laberinto. Minotauros que, tras su mesa de despacho, los conducen de un sitio a otro, sometiéndolos a la laberíntica crueldad de la burocracia; animando al ejército a silenciar a los cabecillas e invitándoles a salir del pasillo, acompañados en último término por una limpiadora que procurará que no quede ningún rastro de su paso por allí.



He alojado el vídeo también aquí, por si tenéis problemas para su visionado.