viernes, 28 de diciembre de 2012

El laberinto de Cakó

En repetidas ocasiones hemos penetrado en laberintos: hoy propongo enfrentarnos a uno, muy acorde a los tiempos que vivimos. Se trata de Labirintus (Labyrinth, 1999), del realizador húngaro Ferenc Cakó, más conocido por sus animaciones sobre arena. El vídeo que os pongo a continuación está realizado en claymation (técnica derivada del stop-motion, aplicada a plastilina o cualquier otro material maleable), y relata el paso por un laberinto de una muchedumbre. Entre la muchedumbre, hay una parte indignada, otra apesadumbrada; los hay indiferentes y alguno que se divierte. 

¿Nos suena de algo? La muchedumbre tropieza continuamente con callejones sin salida y, lo que es peor, con los monstruos del laberinto. Minotauros que, tras su mesa de despacho, los conducen de un sitio a otro, sometiéndolos a la laberíntica crueldad de la burocracia; animando al ejército a silenciar a los cabecillas e invitándoles a salir del pasillo, acompañados en último término por una limpiadora que procurará que no quede ningún rastro de su paso por allí.



He alojado el vídeo también aquí, por si tenéis problemas para su visionado.


19 comentarios :

  1. Hacía mucho que no veía una animación realizada en plasticina. Es una pena que ciertas artes caigan en desuso según avanza la tecnología.

    En cuanto a la temática, es frustrante visualizarse como uno esos mil rostros sin forma que se siguen unos a otros caminando por los pasillos sin fin.

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    1. No creas que sea una técnica en desuso. Además de la escuela checa, la Aardman Animations ha hecho de este tipo de animación su estandarte (Piratas, Chicken Run, Wallace & Gromit...).

      Saludos (por cierto, ya voy por el capítulo 3 de tu novela).

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  2. Excelente el vídeo Enrique!, a mi me fascina lo que es animación, eso es una ciencia!. Saludos.

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    1. Gracias, Álex. Me alegro de que te haya gustado este vídeo.

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    1. Gracias, Rubén. Por el comentario y por el "meneo" :)

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  4. Increíble video. Resulta además asombroso imaginarse a uno mismo como un muñeco más de plastelina, en las colas del metro, camino al trabajo, en las caravanas, en los centros comerciales... Muy impactante!

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    1. Pues sí, en esos momentos es lo que somos. Masa moldeable, y tristemente conducida por los pasillos laberínticos de la sociedad.

      Gracias por tu visita, y por dejar un buen comentario :)

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  5. Es cierto, Félix, no había pensado en ello.

    Gracias por el apunte.

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  6. Requieren mucho trabajo, pero no te creas que no se usan. Fíjate en Tim Burton, o en la factoría Aardman...

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  7. El principio me recordó al gentío del metro de Madrid esperando en hora punta e incluso la Puerta del Sol en Navidades.... visto así, entre música y plastelina con el juego de luces da hasta miedo... ¡y pensar que las personas cuando nos juntamos en sociedad actuamos igual...!
    Ahora entiendo lo de Carlos cuando habla de 1999....jajajaja... Saludos!!

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  8. Es impresionante Enrique, especialmente por el clima que ha logrado a través de la música. Muy bueno como siempre....

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  9. La verdad es que el detalle de la música no había sido mencionado, pero es un elemento fundamental. Gracias por mencionarlo ;)

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  10. ¿Me puede no gustar?
    Me parece un buen trabajo el que hizo Cakó, pero no me engancho.

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    1. Claro que puede no gustar, y son muy pocos los que se atreverían a decirlo. Si todos tuviéramos los mismos gustos, ¿dónde estaría el debate?

      Gracias por la visita y comentario.

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  11. A mi me llamó a otra fecha, 1984, por Orwell. Tal vez sea la misma marca que me han dejado a mi pero siempre noto la huella de los totalitarismos en las producciones de Europa del Este.

    Un abrazo.

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  12. Como podrás imaginarte me ha gustado mucho Enrique. Efectivamente como dice Félix me ha recordado a Metrópolis, pero también a "1984" y a una amalgama de secuencias de campos y de obreros saliendo de las fábricas en condiciones deplorables a principios del XIX. Claustrofóbico!!...

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    1. Fíjate, teniendo los comentarios moderados, Javier y tú habéis coincidido en recordar 1984, por ese sistema opresivo y de continua vigilancia.

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