lunes, 28 de enero de 2013

Odio entre hermanos, un fotograma maestro

Aunque éste no es un blog específicamente de cine, resulta obvio que acudo a él muy a menudo. Y ello, además de los motivos obvios, por cierto interés en realizar un proyecto que alguna vez he comentado por aquí.

Pues bien, hoy vamos con con el análisis de un fotograma. Primero la película:



Odio entre hermanos (House by Strangers, 1949) es una película a la que se le han sacado algunos flecos, pero que tiene muchísimas virtudes. Primero, por tratarse de Mankiewicz, uno de mis directores predilectos, dirigiendo cine negro, uno de mis géneros preferidos.

Pero sí, el manido tema del sueño americano: A principios del siglo XX, una familia italiana ha logrado hacerse con un ingente capital. El jefe de familia, Gino Monetti (un soberbio Edward G. Robinson), dirige un banco en un barrio humilde de Nueva York. Tiene como empleados a sus cuatro hijos, a los que trata de una manera bastante displicente, a excepción de Max (Richard Conte, a quien veremos en los fotogramas seleccionados). La combinación de esta displicencia, por un lado, y el favoritismo con el que trata a Max, en quien ve la verdadera herencia de su espíritu, serán el abono perfecto del odio que ha ido surgiendo entre los hermanos.

Las maneras del capo Monetti resultan insidiosas en ocasiones, caprichosas en otras. De sus aspectos más usureros vendrá la gran fortuna en la que ve cumplido su sueño americano; de sus aspectos torpes en la administración del banco, vendrá su gran ruina. Y es que sus libros de cuentas son un absoluto desastre, tanto es así que una denuncia acabará con él sentado en el banquillo de los acusados, por malversación de fondos.

Se desata el drama. A Max se le ocurre la idea de repartir la culpa del padre entre los cuatro hijos, procurando una condena menor y fácilmente solventable. Es entonces cuando los otros tres hijos se muestran recelosos del plan y deciden darle la espalda al padre.

Sin entrar en detalles que puedan desvelar la película a aquellos que no la hayan visto, se sucederán una serie de hechos que darán con Max en la cárcel. Sólo se le permitirá salir una vez, para asistir al entierro de su padre.

Y aquí los fotogramas:



Se trata de dos fotogramas casi sucesivos, en ligero contrapicado. Mankiewicz resalta la situación de odio que Max muestra ante sus hermanos (el segundo intensifica el primero, acercando aún más la cámara). Pero además, este contrapicado le permite encuadrar también el retrato del fallecido. Y aquí está la genialidad de Mankiewicz: ¿Quién diremos que odia? ¿Max? ¿O su padre?

En: Cine


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